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¿Cuál es el Legado ECONÓMICO que Recibirá el Nuevo Presidente de Colombia?
Miércoles, 06 Junio 2018 04:27

Written by  Artículos Especiales
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A pesar de las marcadas diferencias en el contexto político nacional, al punto de que en segunda vuelta se ubicaron los candidatos de partidos con visiones diametralmente opuestas, y con diferencias en cuanto a la prioridad de los proyectos en diferentes sectores económicos; gremios, calificadoras de riesgo, bancos y académicos encuentran puntos de acuerdo sobre los principales retos que deberá enfrentar el próximo presidente.

Nuevo Presidente de Colombia

Contexto macroeconómico
Antes de hacer un breve recorrido a nivel sectorial, se debe analizar el entorno macroeconómico que enfrentará el próximo mandatario, en el que el mayor reto es alcanzar estabilidad fiscal en medio de la incertidumbre de los precios del petróleo y del momento de fractura que parece vivir la producción minero-energética en el mundo.

Según el Banco Itaú, el déficit fiscal para el próximo año será del 2,7%, lo que indica que ni el repunte de los precios del petróleo lograría sanearlo. Por esta razón, la solución inmediata sería un recorte presupuestal que podría incluir el paso a cada ministerio de las Altas Consejerías, consideradas las causantes del incremento del gasto del gobierno central debido a las altas inversiones en publicidad, y criticadas, además, por ser las puertas para pagar favores y cumplir cuotas burocráticas. La otra solución podría ser una reforma tributaria, un camino difícil que no podría ir direccionado a los empresarios, pues ya asumen altos costos, y teniendo en cuenta que hubo una reciente (Ver: ¿En qué Consisten y Cómo Funcionan las Vigencias Futuras?).

Por el lado del endeudamiento, el margen tampoco es amplio. A enero de 2018 Colombia registró una deuda externa del 39,5% del PIB nacional, un valor alto considerando que entre 2009 y 2014 se mantuvo en un rango de entre el 20% y el 30%. A estas limitaciones, se le podría sumar que el 80% del gasto de la nación es considerado como inflexible, es decir, no podría ser recortado, y a esto se le suma que las expectativas de crecimiento del PIB en 2018 y 2019 no son las mejores, con un 2,7% y 3,3%, respectivamente, según el FMI. De esta forma, el reto es amplio, y de entrada se podría deducir que algunos proyectos, sin importar quién sea el presidente, quedarán en el papel.

Actualidad de los Sectores más Representativos
De los sectores en transformación, donde juegan un papel determinante la infraestructura y el transporte, el objetivo a alcanzar por el nuevo jefe de Estado sería lograr al menos 10 cierres financieros en 2018 y 10 adicionales en 2019, de modo que la construcción de obras mantenga un ritmo elevado. Los proyectos deben ser los de mayor impacto económico y de conformidad con el Plan Maestro Intermodal 2015–2035, que incluye la conexión de dobles calzadas, puertos, ferrocarriles y la navegabilidad por el río Magdalena para eliminar así los cuellos de botella logísticos del transporte (Ver: ¿Cómo va la Ejecución de las Vías 4G?).

De esta forma, proyectos como el túnel de la Línea, el túnel del Toyo, la financiación del metrocable de El Picacho y el Tranvía de la 80, ambos en Medellín, el corredor de la Ruta del Sol, las vías terciarias y secundarias a nivel nacional, la puesta en marcha del tren de Antioquia y del Valle, el apoyo a las iniciativas privadas de otras obras de infraestructura a nivel nacional, la recuperación de la confianza de los bancos -resentidos después del caso Odebrecht- y la implementación del Pliego Tipo en todos los contratos del país tras ser aprobado en la reforma a la ley de contratación pública, son apenas algunos de los retos del próximo mandatario.

En el caso minero-energético, deberá encarar el cambio paulatino de las energías fósiles a las energías limpias. Proyectos de energía solar como el de Enel, el El Paso, Cesar, y otros 550 esperan entrar en operación entre 2023 y 2024, entre ellos, TermoBijao, TermoLuna, TermoPaipa, Hidroituango y TermoTasajero, estos dos últimos en problemas por factores climáticos y de financiación. En cuanto a la minería, la presión social materializada a través de las consultas populares deja ver que las comunidades están mutando entre lo que sería el crecimiento y el desarrollo económico; bajo este escenario debe evaluarse una nueva reforma al sistema de regalías (Ver: Energías Renovables: ¿Cuáles Tienen Potencial en Colombia? (Infografía)).

En esta misma línea, deberá hacer frente a la deforestación, que alcanzó las 178.597 hectáreas en 2016 y que se espera descienda a 146 mil en 2018. Luego, se requiere el fortalecimiento de los Sistemas de Áreas protegidas y la unidad de Parques Nacionales Naturales, en los que la meta es, a diciembre de 2018, limpiar la presencia de coca en diez zonas, limitar 35 páramos y ampliar a 26 millones las hectáreas protegidas.

En el caso del agro, ante las afectaciones del programa Colombia Siembra, se lanza Colombia Comercializa y Colombia Vende, buscando recuperar los sectores afectados, específicamente del arroz y del maíz. Se espera entonces definir la continuidad y afianzamiento de estos dos programas y de paso avanzar en la implementación de la sustitución de cultivos ilícitos.

Finalmente, se encuentra la salud, donde el nuevo Gobierno debe evaluar la continuidad de la prestación a través de un modelo de intermediación financiera y reevaluar la integración vertical, ya que las EPS han sobrepasado el 30% de la red prestadora propia (Ver: ¿Se Deben Eliminar las EPS del Sistema de Salud en Colombia?).

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