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¿Quién Ganará la Guerra Comercial entre EE. UU. y China?
Lunes, 15 Abril 2019 11:27

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Una de las principales promesas de campaña del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, fue renegociar los acuerdos comerciales que su país ha firmado con diversas naciones del mundo, en especial con su principal socio comercial, China, con quien tiene un alto déficit comercial y a quien ha acusado de usar mecanismos inadecuados e ilegales en el comercio mundial. A raíz de esto, el mandatario americano dio rienda suelta, desde el año pasado, a una de las guerras comerciales más agresivas en la historia del comercio mundial.

Guerra Comercial entre EE. UU. y China
Fuente imagen: shutterstock

Vale recordar que, en las últimas décadas, la reducción de aranceles comerciales y la apertura de fronteras han fortalecido las cadenas de suministro y propiciado un importante incremento en el comercio mundial. No obstante, el alto déficit comercial de EE.UU. frente a la principal potencia asiática, además de otros factores, llevaron a Trump a emprender una serie de batallas comerciales con varios países, siendo el capítulo de China el más intenso, en aras de establecer una política proteccionista de su economía y apoyar a las compañías locales.

Factores que desataron la batalla comercial

  • Alto déficit comercial: EE.UU. tiene con China uno de los déficits comerciales más altos del mundo, cercano a los US$375.000 millones. Esta cifra creció de manera importante desde que China entró a la Organización Mundial del Comercio, en 2001.
  • Prácticas indebidas en el comercio: el gobierno norteamericano ha acusado al país asiático de robo de propiedad intelectual, principalmente de compañías tecnológicas, además de practicar dumping laboral en detrimento de los puestos de trabajo de los norteamericanos.
  • Acceso al mercado: China ha tenido gran penetración en diferentes economías del mundo a partir de una política económica centralizada; sin embargo, el gobierno norteamericano sostiene que el país asiático concede subsidios a empresas estatales que son injustos, además de créditos baratos que derivan en un comercio inequitativo.

Por estas razones, el mandatario americano impuso una serie de aranceles a las importaciones de diferentes productos chinos, por valor estimado de US$200.000 millones, con el fin de sustituirlos por productos locales, incentivar el consumo local y reducir el alto déficit comercial. En respuesta, China incrementó los aranceles a las importaciones de varios productos provenientes de EE.UU., como estrategia para equilibrar la balanza.

Ver: ¿Podrán las Políticas de Trump Lograr que Estados Unidos Vuelva a Ser la Capital Industrial del Mundo?

¿Quién Gana y Quién Pierde?

En un primer análisis, se podría deducir que EE.UU., al ser el comprador neto y el país en la disputa que más importa bienes, resultaría menos afectado ante los aranceles bilaterales. Esto, si se tiene en cuenta que las importaciones de EE.UU. en 2017 fueron cercanas a los de US$500.000 millones, mientras que las exportaciones fueron de tan solo US$125.000. No obstante, China puede implementar (y ya ha efectuado algunos) mecanismos de política económica para mitigar el impacto en sus ventas. Por ejemplo, el gigante asiático tiene la mayor parte de las reservas de dólares de la deuda emitida por EE.UU., por lo que puede devaluar su moneda para abaratar sus productos y así mitigar el efecto de los aranceles. Además, puede controlar la caída de las exportaciones mediante el gasto interno centralizado y detener la compra de bonos del tesoro EE.UU. para aumentar su costo de endeudamiento.

En síntesis, la disputa afecta a ambos países, pero en mayor medida a EE.UU., puesto que China puede mitigar el impacto de los aranceles con mecanismos de política económica, mientras que EE. UU. no cuenta con esa facilidad. Adicionalmente, a las empresas americanas que adquieren insumos de compañías chinas no les resulta fácil sustituir sus productos, por lo que finalmente tienen que adquirirlos a un mayor precio, derivando en dos escenarios: el primero, que trasladen el incremento en los costos de producción a los consumidores, lo cual afecta la demanda interna, y el segundo, que asuman el incremento en costos dentro de sus balances, lo que castiga las utilidades corporativas, generando un círculo vicioso de ganancias afectadas, incremento de precios y caída de la demanda.

Esta tesis se confirma al analizar las cifras de importaciones y exportaciones de EE.UU. luego de la imposición de aranceles. El déficit estadounidense con China en productos comercializados aumentó 4,3% en septiembre del año pasado, a un nivel de US$ 37.400 millones, lo cual representa un incremento significativo. Esto se debió a un aumento del 8% en las importaciones estadounidenses provenientes de China.

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En conclusión, muchos analistas coinciden en que las malas prácticas comerciales se deben atacar mediante instituciones como la OMC y no a través de aranceles, ya que en esta instancia los afectados son los consumidores y las empresas, generando un efecto contrario al que se busca. Además, si se abre un poco el panorama, la batalla comercial tiene realmente un origen geopolítico, en medio de un escenario en el que se está pasando de un orden hegemónico de EE.UU. a un panorama de control de varias potencias regionales, tanto en materia económica como política.

Ricardo Gómez Londoño
Ingeniero Financiero
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