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La Historia Detrás de la Creación de las Áreas de I+D y la Compensación por Acciones
Viernes, 29 Noviembre 2019 04:00

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A Thomas Alva Edison se le atribuye la creación, entre diversos dispositivos, del fonógrafo, la lámpara incandescente, la batería de níquel, el quinetoscopio, el mimeógrafo, el sistema de distribución de electricidad, el dictáfono y el bombillo incandescente, su descubrimiento más famoso, por el cual obtuvo la patente en 1879. Sin embargo, antes que esto sucediera, personajes como Alessandro Volta, Humphry Davy, Warren de la Rue, William Staite y Joseph Swan trabajaron en la creación de la bombilla sin el éxito de Edison. ¿A qué se atribuye entonces la cantidad de creaciones de Edison y el éxito de sus inventos frente a los avances de sus competidores? Sin duda, a concebir los desarrollos como el resultado de un trabajo en equipo, a través de la constitución de áreas especializadas, lo que actualmente se concibe como áreas de investigación y desarrollo o áreas de I+D.

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Fuente imagen: shutterstock

 

En 1877, Edison, con 30 años de edad y 40.000 dólares que había obtenido de algunos inventos desarrollados de forma individual, decidió que para expandir sus invenciones y mejorar el proceso de desarrollo debía establecer un lugar especializado en el que pudiera reunir a las personas necesarias para abordar los nuevos retos creativos. De esta forma, conformó su primer laboratorio, en Menlo Park, Nueva Jersey, lugar del que surgieron cerca de 400 patentes y por el que fue reconocido en el mundo como “El Mago de Menlo Park”.

El éxito del laboratorio radicó en la capacidad inventiva, la determinación y la habilidad para inspirar a su equipo y obtener lealtad, dedicación y trabajo duro. Eventualmente, el laboratorio en Menlo Park se quedó pequeño y se creó un nuevo complejo en West Orange, Nueva Jersey. El objetivo de Edison era tener pequeños inventos cada diez días y grandes inventos cada seis meses. El equipo, liderado por Edison, se constituía de veinte pequeños grupos que trabajaban simultáneamente para transformar una idea en un prototipo que se pudiera fabricar y comercializar, y, cuando el invento era bueno, inmediatamente se patentaba.

Se estima que para obtener la bombilla, el laboratorio en Menlo Park testeó mas de 3.000 diseños y para obtener el mejor filamento incandescente usó mas de 6.000 combinaciones de materias primas. Es por esta forma de desarrollar que algunas de las frases más famosas de Thomas Alva Edison son: "no he fracasado 10.000 veces, he logrado encontrar 10.000 maneras que no funcionan" y “genio es 1% de inspiración y 99% de perseverancia”.

Contar con la lealtad, dedicación y trabajo duro de los equipos en los laboratorios era el éxito de las invenciones, pero mantener esto no era suficiente con un buen liderazgo, así que Edison introdujo una forma complementaria de compensación: a sus mayores contribuyentes les dio acciones de sus compañías. Entre los diferentes casos se destacan los de Charles Batchelor, quien fue asistente de Edison para los campos de telecomunicaciones y luz eléctrica y recibió acciones en Edison Electric Light Company (fundada en 1878 y hoy conocida como General Electric, Edison Lamp Company (creada en 1880) y Edison Machine Works (creada en 1881). Otro caso relevante fue el de Edward Johnson, quién desarrolló las luces del árbol de navidad, obtuvo acciones en varias de las compañías y fue vicepresidente de Edison Electric Light Company. También se destaca la participación accionaria de Francis Robbins, quien a través de sus conocimientos en física y matemáticas contribuyó al desarrollo de la bombilla incandescente, los generadores eléctricos y los sistemas de distribución eléctrica.

Conjunto a los laboratorios, Edison desarrolló fábricas que manufacturaron sus invenciones y las comercializaron. En total, se estima que estas compañías llegaron a emplear a 5.000 personas.

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