Crisis Europea, un Problema de Demografía y Crédito

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Crisis Europea, un Problema de Demografía y Crédito
Miércoles, 02 Noviembre 2011 05:00

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Como se dijo en informes anteriores, la coyuntura europea no es sólo un problema de deuda. Las fallas regulatorias, los problemas de estructura y otros eventos desde la creación de la zona euro, se mezclan formando un coctel casi fatal para el sistema financiero. Entre estos hechos, resaltan las limitaciones demográficas que ahora enfrenta el continente para salir de la crisis, pero en su momento significaron un boom crediticio que sólo ayudó a llevar a la banca europea a un colapso que la tiene en estado crítico. A continuación exponemos por qué la crisis europea es también un problema demográfico y crediticio.

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Vista externa de la sede del Banco Central Europeo en Frankfurt. Autor: AlphaTangoBravo / Adam Baker/www.everystockphoto.com

Las limitaciones demográficas de la banca europea

Los bancos europeos también enfrentan un menor crecimiento a largo plazo. El mayor gasto de consumo en cualquier economía es hecho por personas entre los 20 y 30 años. Esta cohorte está yendo a la universidad, criando hijos, comprando carros y casas. Sin embargo, las personas en esta edad son las más débiles en términos de ingresos. Alto consumo más bajos ingresos lleva invariablemente a pedir prestado, y los préstamos son el pilar de los bancos. En los 1990s y 2000s gran parte de Europa disfrutó de un auge en su estructura de población precisamente en su demografía joven –particularmente en los países del sur- generando un gran impacto de la actividad económica, y por éste, una explosión en los negocios para los bancos europeos.

Ahora, esta población ha crecido. Su potencial de ingresos ha aumentado y su consumo ya no es el mismo, por lo que se disminuye su necesidad de crédito. En España y Grecia, la población joven más significativa tiene 30 años; en Italia y Francia, 35; en Austria, Alemania y Holanda, 40; y en Bélgica, 45. Los préstamos de consumo y en general, la actividad crediticia han llegado a su pico. Los pequeños tamaños de las generaciones de reemplazo sugieren que no habrá recuperación en las próximas décadas (los niños nacidos recién alcanzarán su primera edad de consumo en los próximos 20 o 30 años).

Con el valor de los créditos de nuevos consumidores estancados (y más probablemente, declinando), son muchos los bancos europeos compitiendo por una fuente de recursos que se está encogiendo. Por lo tanto, Europa no será capaz salir de los problemas bancarios que está experimentando. La única excepción potencial es Europa Central, donde la población es en promedio 15 años más joven que en Europa Occidental. Por ejemplo, la generación más representativa en Polonia tiene 25 años ahora. Serán estos estados los que puedan salir de sus problemas. De cualquier forma, los años más lucrativos para Europa Occidental han terminado.

Mucho crédito

Alemania tiene una gran cantidad de capital acumulado y una economía extremadamente competitiva. Uno de los resultados de esto son costos de capital extremadamente bajos. Cuando los alemanes –gobiernos, corporaciones o individuos- piden prestado dinero, se da como hecho que ellos pagarán todo lo que deben, a tiempo y totalmente. Reflejando la gran oferta y el bajo riesgo, las tasas de interés alemanas para gobiernos y corporaciones han estado en niveles bajos de un digito por largo tiempo.

A medida que uno se aleja de Alemania, este patrón tiende a desaparecer. La disponibilidad de capital se reduce, la rigurosidad administrativa se tambalea y la actitud frente a las reglas de los contratos (al menos, como los entienden los alemanes) se vuelven menos respetables. De esta forma, las economías periféricas de Europa –en especial, las más pequeñas- han enfrentado costos de financiamientos más altos. Las tasas de interés de Irlanda estuvieron cerca del 20% hace menos de una generación. En Grecia, éstas alcanzaron a llegar al 30%.

Con esta marcada diferencia, no es difícil entender por qué algunas naciones europeas han luchado por entrar primero en la Unión Europea (UE) y segundo, en la zona euro. Cada paso del proceso de integración europeo los ha acercado en términos financieros a los costos de crédito super bajos de Alemania. Entre más cercana la relación con Alemania, más profundo el pensamiento implícito de que los recursos financieros alemanes los ayudarán en una crisis (a pesar de los tratados de la UE que rechazan esto explícitamente).

El amanecer de la zona euro exhorto a los prestamistas e inversionistas a llevar esta asociación a un extremo. Pero la asociación con Alemania cambió de tasas bajas a tasas de interés idénticas. El gobierno griego pudo pedir prestado a tasas que solamente existían en Alemania en el pasado. Para agravar, el colapso de los costos de financiamiento y la explosión de la actividad crediticia ocurrieron al mismo tiempo, así como el boom del consumo ocasionado por factores demográficos en el sur de Europa. Ésta fue la tormenta perfecta para el crecimiento de los bancos, y ha dejado sentadas las bases para un colapso financiero de proporciones sin precedentes.

El crecimiento drástico de la deuda de los gobierno es solo el resultado más visible, pero está lejos de ser el único. Menos visibles resulta que los créditos de consumo increíblemente bajos provocan una explosión en la demanda que los negocios locales no pueden suplir. El resultado es un déficit comercial ya que el dinero prestado por extranjeros es usado para comprar bienes extranjeros. Chipre, Grecia, Portugal, Bulgaria, Rumania, Lituania, Estonia y España –estados cuyo costo de mano de obra comparado con los de Europa Occidental debería impulsar sus exportaciones masivamente- en realidad tienen balanzas comerciales en déficit cercanas al 7% del PIB. Algunos llegan al 10%. Esto no afecta directamente a los bancos, pero debido a que el costo de financiamiento retorna a niveles más racionales –y en la actual crisis de deuda el costo de prestar dinero para la mayoría de población joven de la UE se ha triplicado o más- el consumo está a punto de detenerse. En los pocos países que podría existir un crecimiento del consumo basado en factores demográficos, las opciones de crédito se están acabando.

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