El Centralismo de la Banca Europea

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El Centralismo de la Banca Europea
Miércoles, 26 Octubre 2011 05:00

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En azul, los países pertenecientes a la Unión Europea (27 en total). Autor: Sinigagl/

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Existen grandes diferencias entre la banca europea y la estadounidense. De lejos, la más crítica es que los bancos europeos tienen un funcionamiento mucho más central. Esta razón proviene de la geografía del capital.

El transporte marítimo es más barato que el transporte por tierra por lo menos en magnitud una vez que los costos de construir una vía o infraestructura ferroviaria son tenidos en cuenta. Por lo tanto, economías marítimas siempre tendrán un superávit de capital comparadas con sus equivalentes basadas en transporte por tierra. Manejar este exceso de capital requiere bancos y por esto, todos los centros bancarios mundiales se encuentran en puntos con ríos navegables donde la riqueza de capital está en su extremo. Por ejemplo, Nueva York está donde el rio Hudson desemboca en el océano atlántico, Chicago en el extremo sur de la red de Grandes Lagos, Ginebra (Suiza) está cercana al Rhone y Viena está localizada donde el Danubio entra a la cuenca entre los Alpes y los Cárpatos.

La Unidad diferencia los sistemas bancarios europeo y estadounidense. La red marítima estadounidense comprende los ríos interconectados a la cuenca del Gran Mississippi que se conecta con el Canal Intercostero (3.000 millas de costa en el Atlántico y Golfo de México), lo cual permite el fácil transporte desde la frontera con México en el Golfo de México con la Bahía de Cheasepeake, en la costa este cercana a Nueva York. La red marítima europea no está interconectada ni es compartida. El norte de Europa tiene varios ríos navegables, pero ninguno de los grandes ríos los interconectan; cada rio, y por lo tanto cada nación, tiene su propia capital financiera. Algunos países europeos tienen múltiples ríos navegables: Francia y Alemania cada uno tienen 3 de los mayores. Las áridas y escarpadas España y Grecia, en contraste, ni tienen ninguno.

La unidad del sistema de transporte estadounidense significa que sus bancos están interconectados, y hay una necesidad para una estructura regulatoria única. La desunión de la geografía europea genera no sólo competencia en las naciones sino en los sistemas bancarios.

Además, los estadounidenses usualmente financian sus actividades con capital lejano e impersonal (como el banco de Nueva York financiando un proyecto en Nebraska) por el tamaño de la red y su naturaleza. No sucede lo mismo en Europa. Allí, la competencia regional ha consagrado los bancos como herramientas de planeación estatal: el capital francés es usado en proyectos franceses y otros recursos de capital son vistos sospechosamente. Consecuentemente, los estadounidenses sólo usan los créditos bancarios para financiar el 31% del crédito privado total, con emisión de bonos (18%) y mercados bursátiles (51%) para hacer el balance. En la zona euro, 80% del crédito privado son recursos bancarios. Y en vez de un único banco central en EU, como garantía bancaria y autoridad fiscal, Europa tiene docenas. La regulación bancaria ha sido expresamente omitida en todos los tratados europeos hasta el momento, en cambio, mantiene una prerrogativa nacional.

Así pues, se debe entender que los bancos europeos son más centrales para el funcionamiento del sistema europeo que los estadounidenses para el sistema de EU. Cualquier problema que irrumpa en el mundo de los bancos europeos enfrentará esfuerzos más complicados con autoridades que se traslapan y entran en conflictos, cada una con los colores de sus errores nacionales.

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