El Negocio del Tráfico de Órganos

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El Negocio del Tráfico de Órganos
Lunes, 28 Noviembre 2011 05:00

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Anualmente se realizan en promedio 100.000 trasplantes de órganos en el mundo, el 10% de estos provienen del comercio ilícito.

El concepto de venta de partes del cuerpo es en sí ofensivo. Los gobiernos de diversos países han regulado esto buscando que la población pobre que es la más indefensa al tema, no sea corrompida por las personas ricas para que vendan sus partes. Mientras que la negociación legítima de partes humanas está tomando espacio, cada vez el mercado negro crece a tasas aceleradas.

Los principales países donantes de órganos ilegales son naciones que tienen altos índices de pobreza, dentro de los que se destacan Bolivia, Honduras, Perú, Filipinas, Tailandia, e India. El valor por el cual se comercializa un riñón va desde los U$ 1.000 hasta U$ 30.000. Mientras que en los países ricos la donación se considera como un gesto máximo de generosidad y altruismo necesario para el bienestar social, en los pobres el tráfico se ha convertido en un acto desesperado. Vender una parte del cuerpo para sobrevivir. En el mercado global se paga por un riñón indio o africano U$ 1.000, en Flilipinas U$ 1.300, en Rumania U$ 2.700, en Perú puede llegar hasta U$ 10.000; finalmente en el hospital donde se realiza el trasplante los pacientes acaban pagando entre 10 y 20 veces por encima estos valores.

Este es un negocio de intermediarios, existiendo importantes mafias en Europa y Asia, quiénes tienen redes alrededor de todo el mundo. Para los que necesitan vender, su existencia no es más que un secreto a voces. Se encuentran en cafés, escuelas, centros comerciales. Han detenido a miembros de bandas que llevan a donantes de Brasil hasta hospitales de Suráfrica; de la República de Moldavia hasta centros de Turquía. En algunos países, se trata de una salida económica tan enquistada, que incluso aparecen anuncios en prensa o en televisión. Así ocurre en Egipto y en Perú. Se propone que vayan directamente al hospital a quienes quieran vender su riñón. Hospitales como el de Aadil, en Pakistán, cuentan con amplios catálogos con datos y perfiles de donantes para sus clientes ricos.

Los diferentes estados del mundo que son susceptibles al tema han tomado diferentes medidas para tratar de acabar con el mercado negro de órganos. Una de las estrategias es endurecer las leyes. En Israel se han establecido penas más severas de prisión para las personas que compran o venden partes del cuerpo, se han aumentado las obligaciones de los hospitales para examinar mejor la procedencia de los órganos, y a las aseguradoras se le ha prohibido fondear trasplantes realizados fuera del país.

Sin embargo el endurecer las leyes no acabará con el tráfico ilegal de órganos. Otras naciones han promovido iniciativas para que las personas donen sus órganos, a cambio de que el estado asuma los costos funerales, este es el caso del Reino Unido. Este es un enfoque inteligente que posiblemente inspirara el altruismo en la entrega gratuita de partes del cuerpo, otras iniciativas abarcan la reducción en tarifas para licencias de conducción, donaciones a centros de caridad escogidos por el donante y prioridad para los donantes si en algún momento se necesita un trasplante.

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