Empezar un Negocio: El Romance vs. La Realidad

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Empezar un Negocio: El Romance vs. La Realidad
Lunes, 26 Diciembre 2011 05:00

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Algunas personas que permanecen descontentas en sus cubículos de trabajo se refieren al emprendimiento como la cura para todas las enfermedades del puesto de trabajo. Solo aquellos que han vivido lo que es hacer funcionar un negocio personalmente saben que la realidad es muy diferente.

Seguramente alguna vez ha escuchado el caso del profesional que deja su trabajo como ejecutivo en alguna compañía porque está cansado de las políticas de esta. Esta es la historia de Mike Cleary, quien renunció a su cargo de ejecutivo de marketing y ventas para comprar una franquicia y un negocio que ya existía. Después de 8 años, Cleary tuvo serias dificultades con los vendedores y proveedores. Según él, todo parecía depender únicamente de un lado, con mucho compromiso y obligaciones de su parte, pero no tanto de las personas a las que le estaban comprando.

En un esfuerzo por establecer confianza, extendió un crédito a un cliente del dueño previo. Infortunadamente, el cliente nunca regresó con el pago, costándole decenas de miles de dólares. Encontrar empleados leales tampoco fue un tema fácil: ellos no estaban verdaderamente comprometidos con el negocio en el que trabajan, el cual les pagaba.

Con la recesión de 2008, las ventas cayeron, los tiempos de ganancias se esfumaron y la caja se resintió fuertemente. Eventualmente, se encontró en un mar de deudas que le hizo imposible continuar, y volvió a trabajar en una organización.

Algunos futuros emprendedores no logran darse cuenta que las políticas corporativas están en todas partes, y que no se puede escapar de ellas simplemente yéndose por su propia cuenta. Seguramente tendrá que lidiar con clientes y socios difíciles, con situaciones sorprendentemente similares a aquellas que vivía en sus tiempos de oficinista. En algún momento entenderá que las personas tienden a entrar en conflicto más allá del ambiente.

Hay otras razones que usted debería tener en cuenta antes de emprender el camino de creador de empresa. Primero, existe una dificultad clara respecto a encontrar un nicho de mercado para su producto o servicio, así como para encontrar los recursos necesarios para que su negocio funcione. Luego, hay minucias, no por eso, menos incomodas. Como fundador, encontrará que todo es su responsabilidad. Usted supervisará la producción, distribución, publicidad, ventas y las tendrá que convertir en ganancias. Tendrá que manejar vendedores y empleador, y algunas actividades molestas, pero que alguien debe atender, como la contabilidad, los seguros y las licencias.

Algunos emprendedores que quieren un mejor balance en su vida, despiertan fuertemente de ese sueño. Por lo menos, los primeros 5 años, usted estará en el trabajo a todas las horas. Si un cliente tiene un problema a media noche, usted es el encargado de levantarse y atenderlo. Y si la compañía cae, contablemente está solo, sacrificando sus finanzas personales en el proceso.

Por esos días, usted se da cuenta de ciertos aspectos valorables de los trabajos regulares en los que no había pensado hasta que ya no tiene uno de esos. Básicamente son: paz, prestigio y beneficios.

Cuando usted es un empleado entre 1.000 o 100.000, usted tiene mucha más paz. Es posible que usted deje sus actividades laborales y apague su BlackBerry sin poner en riesgo el futuro de la empresa. La vida es más sencilla. Usted tiene una serie de responsabilidades definida, y si las desarrolla bien y da resultados, puede seguir con sus cosas con la certeza que el resto de la compañía se puede cuidar sola.

Si usted es inteligente y tiene buenas relaciones, puede subir a un mejor puesto en la organización respectiva. Sus amigos y familia no se va a inquietar cada vez que usted les cuente sobre su trabajo. Si además de eso, es capaz de llegar a una compañía reconocida, ese aspecto en una hoja de vida le dará credibilidad y abrirá puertas.

Finalmente, no olvide los beneficios. En una gran organización, su paquete salarial es eso, un paquete. Además del salario base, la contribución del empleador a su de salud y jubilación pueden ser esenciales para sobrevivir en el mundo actual. La habilidad para establecer relaciones con gente de poder en el contexto de su trabajo diario es la mejor forma de hacer conexiones para cambiar de trabajo si lo desea.

La vida de emprendedor no es para cualquiera. No lo fue ara Mike y tal vez no lo sea para usted. Antes que decida dar el salto, piense por un buen tiempo en lo que se está metiendo y a lo que está renunciando.

Este no es un artículo en contra del emprendimiento ni pretende desanimar a los que tienen una idea de negocio, es una simple pero valió advertencia sobre las dificultades de ser el jefe de usted mismo. Si lo logra hacer, considérese uno de los pocos que se salió de la fila con éxito.

*Con información del New York Times

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