China y el Peligro de los Bancos en la Sombra

Artículos Especiales

China y el Peligro de los Bancos en la Sombra
Martes, 16 Diciembre 2014 05:00

Comparte en redes sociales

Después de la crisis financiera del 2008 uno de los elementos del sistema financiero internacional que ha recibido más atención por parte de los medios especializados es el llamado shadow banking system (sistema bancario en las sombras).

chinese-flag

Foto: www.sxc.hu Autor: Mart1n

A pesar de que el término acuñado por el economista Paul McCulley suena como a una opaca actividad al borde de lo ilegal, este define las actividades financieras no tradicionales que son menos reguladas y por lo tanto que conllevan más riesgos que las de la banca tradicional.

La banca en la sombra a nivel mundial durante este año creció 5 billones de dólares, alcanzando un volumen de 75 billones de dólares y superando la cifra estimada en octubre por el FMI de 70 billones de dólares. Junto a Estados Unidos y Europa, China es el país donde mas ha crecido y esta situación adquiere especial relevancia a medida que la economía de este país se desacelera y la expansión del crédito por las vías no oficiales sigue a gran velocidad. Por otro lado, en el caso colombiano, se estima que las operaciones de la “banca en la sombra’” representan el 9,9% del PIB y el 17,1% de los activos de las entidades de crédito, según un estudio liderado por Pamela Cardozo, subgerente monetaria y de reservas del Banco de la República.

La banca en la sombra se ha convertido en una verdadera maldición del sistema financiero, dado que su carácter desregulado representa riesgos excesivamente altos a nivel mundial. Como esta banca depende en gran medida de la financiación a corto plazo, si se desata un pánico financiero, esta puede reaccionar fuertemente y generar un gran volumen de retiros de dinero en todo el medio.

Los datos reales sobre la banca en la sombra no se conocen, pero las estimaciones sobre su tamaño son alarmantes. Según datos del Banco Central de China, esta actividad mueve 2,8 billones de euros, casi la mitad de su Producto Interior Bruto, algo más de 6,7 billones en 2013. Sin embargo, el profesor Oliver Rui, experto en finanzas del país, estima que esta cifra podría alcanzar los 4,8 billones.

El origen de la incertidumbre sobre el gigante asiático comenzó a principios de este año, cuando el China Credit Trust, un fondo no bancario, se declaró en quiebra. La nueva política del gobierno chino, que otorga más protagonismo al mercado, parecía encaminada a dejar caer la entidad y así dar una lección al sector financiero no bancario del país, lo que encendió las alarmas ante el riesgo de impago a inversores.

Finalmente, la intervención de las autoridades chinas y las presiones sobre los gestores de la banca pública ICBC (Banco Industrial y Comercial de China), han posibilitado la concesión de un rescate. La preocupación sobre cuál es el nivel que han alcanzado estas finanzas fuera de balance en los últimos años en China, después de años de aumento del endeudamiento empresarial del país, ha incrementado la desconfianza en un momento en el que el país encara la desaceleración de su crecimiento. Lo que podría conllevar a nuevos problemas de liquidez.

La agencia de calificación Fitch asegura además que la banca a la sombra china está fuera de control, porque el 36% de los créditos pendientes de pago, unos 4,2 billones de euros, no pertenece a la cartera de los bancos tradicionales. Asimismo, de este monto, 1,5 billones se hallan en fondos de gestión que han invertido con fines especulativos en la gigantesca burbuja inmobiliaria china, que en los últimos años ha crecido debido a los fondos públicos controlados por los gobiernos locales, financiados con préstamos bancarios.

Los bancos en la sombra, que son muy populares en Estados Unidos donde son vistos como un lugar seguro para depositar efectivo durante episodios de volatilidad, actúan de múltiples maneras, desde préstamos personales hasta productos sofisticados titularizados, acuerdos de recompra (repos) y fondos en los mercados monetarios. Su ventaja es que no están sujetos a controles de capital, lo que les permite prestar ese dinero que toman a corto plazo, al precio que consideren, sin tener que destinarlo a mejorar su nivel de solvencia. No obstante, al no poder manejar depósitos bancarios tradicionales, no tienen acceso a la liquidez provista por la ventanilla de los bancos centrales.

Pero lo que más preocupa al gobierno chino es qué pasará si el país asiático sigue reduciendo su crecimiento al ritmo actual. Los bancos tendrían que hacer frente a sus balances de créditos impagados. Estarían además ante millones de pequeños empresarios y particulares que pidieron dinero prestado a un tipo de interés muy alto y que no podrán pagarlo. El drama económico y social, aumentando el desempleo, en China sería enorme.

Subir