El Plomo, el Mal de la Industria para la Humanidad

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El Plomo, el Mal de la Industria para la Humanidad
Viernes, 27 Febrero 2015 05:00

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El plomo es un elemento químico que durante años se ha utilizado para la fabricación de diversos productos: pinturas, baterías, cerámicas, plásticos, municiones, soldaduras, armamento, y estuvo presente incluso en la gasolina. Sin embargo, aunque útil para la industria, es un mal que ha tratado de ser ocultado.

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www.sxc.hu Autor: jelaga

El plomo fue hallado en Turquía hace más de ocho mil años y ha sido trabajado por los fundidores desde hace miles de años. Los romanos fueron los primeros en explotarlo a escala industrial y tuvo diversos usos durante el imperio romano, como en la construcción de acueductos y cañerías para el agua. De ahí la palabra plomero, que se deriva del término en latín para el plomo, “plumbum”.

Es un material omnipresente, por ser maleable y aparentemente inmune a la corrosión, era el plástico del pasado, que no sólo fue usado en tiempos romanos. "En una gran casa del siglo XVII podías encontrar una mesa cubierta con cacharros de plomo, así como las cisternas que contenía el agua, los desagües, las cañerías", explica el historiador especializado en minería del plomo, Lynn Willis.

En 1916, en los Laboratorios de Investigación de Dayton, Ohio, del centro subsidiario de General Motor, Thomas Midgley, Jr, químico e inventor estadounidense,  dirigió un proyecto destinado a mejorar la combustión de gasolina para la naciente industria del automóvil. Hasta esa época, los motores de gasolina, al iniciar la combustión, emitían un “petardeo” característico y molesto que, además, impedía el rendimiento óptimo del motor por falta de la compresión adecuada. Midgley, después de ensayar 33.000 compuestos durante seis años, descubrió varios productos que, añadidos a la gasolina, disminuían el “petardeo”. Ensayo tras ensayo, probó el plomo el 9 de diciembre de 1921, compuesto que resultó ser el más eficaz y barato.

El primer galón de gasolina con plomo se vendió el 2 de febrero de 1923 a un motorista en Dayton, Ohio, sede del laboratorio de General Motors en el que trabajaba Midgley.  En esos años sucedieron las muertes inexplicables de obreros en las plantas de la compañía automotriz que fabricaban la “etil” gasolina, muertes que, se supo después, se debían a envenenamiento por plomo. Por ejemplo, entre el 26 y el 30 de octubre de 1924 murieron 5 trabajadores y otros 35 sufrieron parálisis, temblores y alucinaciones en los laboratorios de la Standard Oil de Elizabeth, Nueva Jersey, que investigaban la gasolina con plomo. De los 49 trabajadores de la planta, el 80% murieron o enfermaron.

En 1940 entra a la escena un geoquímico nacido en Mitchellville, Iowa, Estados Unidos, Clair Cameron Patterson, que estaba utilizando un nuevo método de medición de la edad de la Tierra ideado por su director de tesis, Harrison Brown, que utilizaba un isótopo del plomo.

En el proceso, Patterson encontró por primera vez la contaminación por plomo. General Motors quiso ocultar los efectos negativos del plomo para la salud. Tres grandes empresas estadounidenses, General Motors, Du Pont y Standard Oil de Nueva Jersey, crearon una empresa conjunta, la Ethyl Gasoline Corporation (más tarde sólo Ethyl Corporation) para fabricar y distribuir el plomo tetraetílico.

Lo que Patterson descubrió fue que antes de 1923 casi no había plomo en la atmósfera y que los niveles de plomo habían ido aumentando constante y peligrosamente desde entonces. A partir de aquel momento esta fue su obsesión, emprendió la misión de que se eliminara el plomo de la gasolina.

La misión de Patterson resultaría una campaña infernacional contra los intereses de la Ethyl, una empresa poderosa con amigos en puestos elevados. Entre sus directivos habían figurado el magistrado del Tribunal Supremo Lewis Powell y Gilbert Grosvenor de la National Geografhic Society.

Sin embargo, tras una difícil batalla y tras el interés de General Motors de ocultar sus investigaciones, Patterson logró que se aprobara la Ley de Aire Limpio de 1970 y acabaría consiguiendo que se retirara del mercado toda la gasolina plomada en los Estados Unidos en 1986.

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