Hidrocarburos y Geopolítica: El Trasfondo de la Guerra en Siria

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Hidrocarburos y Geopolítica: El Trasfondo de la Guerra en Siria
Martes, 03 Noviembre 2015 05:00

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La dependencia energética de Europa con Rusia, el creciente papel de Irán como jugador en la economía global y su tensa relación con los Estados Unidos, y el posicionamiento estratégico de Siria para el mercado de hidrocarburos, ha llevado a que lo religioso y cultural pase a un segundo plano en la guerra civil que afronta esta zona.

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Fuente: www.freeimages.com Autor: James Knight

Tras soportar décadas de gobiernos autoritarios, los pueblos de varios países del Medio Oriente se levantaron en protestas y derrocaron a sus líderes: esto se conoció como la Primavera Árabe (La Primavera Árabe, de la Esperanza a la Decepción). En Egipto y Túnez, las revueltas fueron rápidas y decisivas, en Libia desataron una corta guerra civil, mientras que en Siria, la historia es diferente. Ante las protestas realizadas por la población, el presidente Bashar al-Asad, actuó por medio de la represión, causando más de mil muertes y acabando de paso con la posibilidad de una revolución pacífica, lo cual generó la aparición de pequeños grupos rebeldes ilegales alzados en armas y arrastró al país a una guerra civil que enfrenta a cuatro bandos; todos, en búsqueda de sus propios intereses geopolíticos.

Dos de los actores bélicos presentes en Siria cuentan con apoyos internacionales que permiten financiar la guerra en la que participan. Las fuerzas de al-Asad son apoyadas por Rusia, que ya tenía base militar en el país antes del conflicto, por Irán y  China. En contra del presidente, apoyando a la llamada oposición, luchan Estados Unidos, Francia, Turquía, Gran Bretaña y Arabia Saudita, casualmente, países con grandes intereses en el sector energético y que ven en Siria, un productor de petróleo menor, un lugar estratégico como país de tránsito de gas.

En el 2011, Rusia, Siria, Irán e Irak acordaron la construcción de un gasoducto no compatible con los intereses estadounidenses, saudíes, turcos, británicos y franceses. La idea de este gasoducto que tendrá una extensión de 1.600 kilómetros y que es denominado por la prensa occidental como "gasoducto islamista", es que parta del mega-yacimiento South Pars en Irán, atraviese Irak y Siria, llegue a Grecia y  desde allí al resto de Europa, para transportar 110 millones de metros cúbicos al día que cubran la demanda energética de Siria, Irán e Irak y que su excedente se destine hacia la base naval rusa, la cual se encuentra en puerto sirio, incrementando la dependencia de los países europeos del gas ruso. Adicionalmente, a través de Irán, también se integra el gas que alimenta a China, la segunda economía del mundo y quien presenta una alta demanda del hidrocarburo.

El gasoducto islamista, apoyado por Rusia y China, y clave para Irán y Siria, es  perjudicial para Qatar, sede de la base militar más poderosa de EE UU en la región, quien posee su propio gasoducto, que atraviesa a Arabia, Jordania y Turquía, pero que tan solo produce el 9% del gas natural que consumen los hogares europeos; lo que pondría a Irán como el actor energético fundamental en Europa, Medio Oriente y China, permitiendo que su papel en el mercado mundial aumente, Y por ende, su capacidad para negociar un acuerdo nuclear más conveniente para sus intereses.  (¿Acuerdo Nuclear o Negocio Petrolero?).
 
Dado esto, el trasfondo de la guerra civil siria pasa de ser un asunto cultural y religioso a una cuestión de política económica y geopolítica de múltiples países. Políticas que datan de tiempos lejanos, guerras pasadas, pero intereses actuales y futuros.

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