¿Por Qué Plebiscito y No Referendo para Validar el Proceso de Paz?

Artículos Especiales

¿Por Qué Plebiscito y No Referendo para Validar el Proceso de Paz?
Lunes, 14 Diciembre 2015 05:00

Comparte en redes sociales

Las negociaciones que se desarrollan entre el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, en Cuba, desde hace tres años, han estado llenas de polémicas desde su inicio. Sin embargo, el punto crucial ha sido, sin duda alguna, el tema de los acuerdos sobre Justicia, del cual se habla mucho, pero se sabe poco. Es sobre este mismo punto que se despierta la duda ¿Por qué plebiscito y no referendo? Para entender un poco la situación es necesario conocer las definiciones y establecer las diferencias entre ellos.

peace-1316745

Fuente: www.freeimages.com Autor: Davide Guglielmo

Tanto el referendo, que puede ser aprobatorio o derogatorio, como el plebiscito son mecanismos de participación ciudadana, al igual que lo son: el voto, la consulta popular, el cabildo abierto, la revocatoria del mandato y la iniciativa popular; y que todos ellos están amparados bajo la Ley 134 del 31 de mayo de 1994.

Según el artículo 3° de esta ley, se define por referendo: “…la convocatoria que se hace al pueblo para que apruebe o rechace un proyecto de norma jurídica o derogue o no una norma ya vigente”. Aclarando en uno de sus parágrafos que dicho referendo puede realizarse a diferentes escalas administrativas, es decir: nacional, regional, departamental, distrital, municipal o local. Mientras tanto, la misma ley en el artículo 7° define como plebiscito: “… el pronunciamiento del pueblo convocado por el Presidente de la República, mediante el cual apoya o rechaza una determinada decisión del Ejecutivo”.

A simple vista, las definiciones son básicas. Valoradas en profundidad la cuestión es diferente, dado que al hablar de referendo se habla de “norma” y estás se entienden, en el contexto jurídico, como el dictamen que puede estar sujeto en un solo artículo de una ley. Así mismo, a nivel de convocatoria el referendo necesita el respaldo del 10% de la población del censo electoral, teniendo en cuenta la territorialidad en la que se ejecutará. Finalmente, bajo el referendo, los resultados obtenidos se aprobaran si el 50% + 1 del total de los votantes sufragó a favor.

Por otro lado, el plebiscito es convocado por el presidente de la república y no se refiere a una norma específica o proyecto, sino, como lo indica su definición, al apoyo o no de una decisión del máximo representante político de los colombianos. En materia de resultados, el plebiscito se aprueba según la propuesta del presidente, validado por el congreso de la  república.

Entendidas las definiciones y las diferencias entre referendo y plebiscito, se hace claro el panorama que enmarca al actual presidente de la república, Juan Manuel Santos, sobre su decisión de refrendar el proceso de paz desarrollado en la Habana, Cuba, mediante plebiscito y no por medio del referendo (Ver: ¿Cuánto Costará Desminar Colombia?). En primer lugar, el mandatario no requiere respaldo del electorado, sino solo la aprobación en el congreso, que en el caso actual ya lo hizo el pasado 3 de diciembre.

En segunda instancia, no requiere poner en refrendación cada uno de los puntos contenidos en los acuerdos de la Habana, sino que los enmarca en una sola pregunta dirigida a la sociedad. Sobre este punto, es donde circula la mayor inconformidad y controversia política, dado que la pregunta contenida en el plebiscito se refiere a la preferencia por la paz o no, pero deja de lado las condiciones específicas contenidas en el proceso de negociación. Y es precisamente en este caso donde ocurre el dilema: la oposición asegura que la población colombiana desea la paz y aprobará el referendo, ya que es la única opción ofrecida, aunque implícitamente el presidente de la República puede estar entregando el país a las FARC (Ver: ¿Qué Pasará con el Precio de la Tierra en un Periodo de Posconflicto?).

Al respecto, el senador Armando Benedetti, fiel defensor del proceso de paz, argumentó que de realizarse el plebiscito, un mes antes, se publicará todo el pliego de acuerdos alcanzados en la Habana, con el fin que los ciudadanos cuenten con la información suficiente al momento de decidir. Por ahora, falta que las FARC acepten ese mecanismo de participación ciudadana como instrumento de refrendación pública, que, de darse, se ejecutaría durante el primer semestre de 2016 y la decisión estaría basada en un Sí o No, como el realizado en 1990. Ver imagen.

art_14_dic

Fuente: Banrep

Historia de los mecanismos de participación ciudadana en Colombia
En Colombia, las convocatorias hechas a la ciudadanía para que hagan parte de los mecanismos de participación política, han sido pocas. Las restricciones dentro de las constituciones políticas que han regido al país y los enfrentamientos entre partidos no han permitido su uso frecuente.

Aún con estos problemas, varios se han llevado a cabo, entre ellos: el cabildo abierto de 1810 para declarar la independencia de forma moderada. El cabildo abierto de 1811 y el de 1812 para declarar la independencia de forma rotunda. El referendo territorial de 1822, realizado en San Andrés para decidir su adhesión a la República de Colombia (Ver: Qué Implica que Escocia le haya Dicho “No” a la Independencia).

También está, el referendo de 1886, el primero ejecutado a nivel nacional con el fin de aprobar una reforma constitucional, la cual se validó y rigió la nación alrededor de un siglo. El plebiscito que fue más referendo de 1957, con el cual se restituyó la constitución tras la dictadura de Rojas Pinilla y de paso buscó la inclusión de importantes reformas a la constitución de 1886. El plebiscito de 1990, que sacó avante el propósito de elegir una asamblea constituyente para reformar la Constitución, dando origen a la Constitución Política de 1991. Y finalmente el referendo de 2003, que buscaba una reforma constitucional, siendo rechazado por la ciudadanía.

En resumen, el uso de los mecanismos de participación ciudadana es una de formas principales para hacer parte de las decisiones políticas del país. Sin embargo, aunque en el actual proceso el plebiscito parece ser la mejor alternativa, dado que no se trata de cambios institucionales sino de decisiones sobre política oficial, se debe ser prudente e informarse lo suficiente para saber con qué alternativas se cuentan y entender el contexto especifico que traen de trasfondo.

Subir