El Mercado de los Servicios Sexuales en la Economía

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El Mercado de los Servicios Sexuales en la Economía
Martes, 29 Diciembre 2015 05:00

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En el desarrollo de la especie humana, la mujer ha jugado un papel determinante y central en áreas como la política, lo militar y la religión. Ejemplo de ello son: María Magdalena, Cleopatra, Margaret Thatcher,  Teresa de Calcuta, Isabel II, entre muchas otras. Sin embargo, hay otra rama de la que poco se habla pero siempre ha estado ahí: el sexo en la economía y el papel que la mujer ha desempeñado en él, sin olvidar que también hay un mercado en la misma industria propio para el hombre, pero este tema será objeto de análisis posteriores.

sensual

Fuente: www.freeimages.com Autor: Ignacio Leonardi

La característica principal del mercado del sexo es la dependencia del auge de los demás sectores de la economía, en otras palabras, la prostitución busca las áreas donde hay dinero o donde están quienes lo pueden conseguir. De esta forma, las zonas de crecimiento económico se convierten en los harem del siglo XXI; ya no los del rey Tamba de Benarés y sus 16.000 mujeres, sino los de Cartagena o Medellín, en Colombia. Ciudades en las que el auge económico derivado del turismo y el legado del narcotráfico impulsan la prostitución de todo tipo, formal e informal, legal e ilegal,  abierta y discreta, directa e intermediada.

En Colombia el mercado del sexo está por todos lados; corresponde a una actividad sin regular, desconocida, con pocas estadísticas y por lo mismo, apetecido por las bandas criminales. Por ejemplo, Alias Pijarvey, líder de los narcos del Llano, era un adicto a la pornografía: solicitaba adolescentes, en su mayoría menores de edad,  para explotarlas sexualmente, pagándoles a sus padres con tierras, ganado y vehículos.  Megateo, quien fue un líder del narcotráfico en los Santanderes, en su obsesión por las mujeres, pagaba grandes sumas de dinero a prepagos, además de mandarles a realizar aumentos en los glúteos y reconstruirles el himen, ante su supuesta adicción por las vírgenes (Ver: Los Grupos Criminales con Mayores Ingresos del Mundo).

Así como estos criminales, hay otros cientos en diferentes regiones de Colombia, y constituyen una prueba de que, donde hay dinero, sin importar su procedencia, hay mercado para el sexo y para la prostitución. Según Camilo Herrera, presidente de la firma Radar, los movimientos directos asociados a la prostitución pueden estar alrededor de los 5,7 billones de pesos al año, lo que indicaría que, de cada 100 pesos de gasto promedio de los hogares, dos son destinados a servicios de placeres sexuales.

Sin embargo, establecer cifras al respecto es complicado. Ni el Dane, ni Profamilia, ni los ministerios, ni Fenalco, ni las defensorías del pueblo han logrado determinar el número de prostitutas en el país. De hecho, un estudio de la Red de Trabajadoras Sexuales en Latinoamérica y el Caribe, Redtrasex, indica que 4 de cada 10 establecimientos de servicios sexuales son clandestinos, lo cual empeora las cosas.

Quedan medios alternativos de aproximaciones. Siguiendo estudios como los del portal Business Pundit y el de Benjamín Skinner, experto en el tema de trata de blancas, la prostitución mueve alrededor de 108.000 millones de dólares al año en el mundo. Eso indica que una trabajadora sexual puede ganar en promedio 250.000 dólares anualmente, lo que corresponde al 40% del total, ya que el restante 60% se va en impuesto predial, IVA, cuarto de hotel, matrona y el patrón

Estas estadísticas son escasas y recortadas, si se tiene en cuenta la estratificación del servicio sexual, que puede oscilar entre 50.000 y 2 millones de pesos, según la Secretaría de Integración Social de Bogotá. De igual forma, la entidad calcula que existe por lo menos un sitio de tolerancia con prostitutas por municipio y que en el país hay cerca de 25.000 trabajadoras sexuales.

En resumen, el negocio de los servicios sexuales es un mercado falto de análisis por diversas razones, desde aspectos éticos y morales, hasta el tema de confidencialidad. Las pocos estudios que existen se quedan cortos al tratar de medir los ingresos derivados de la prostitución, que pueden ser directos como el simple servicio sexual o indirectos como la realización de las cirugías plásticas, compra de lencería, revisiones médicas, donaciones por shows, uso de moteles, entre otras. Por último, el mercado del sexo busca espacios y momentos donde circula el dinero,  como ocurre en los municipios mineros, donde los fines de semana el número de trabajadoras sexuales se multiplica por 5 y hasta por 10 (Ver: Pese al Buen Comportamiento del Sector Minero, la Minería Ilegal y el Lavado de Activos han Afectado su Desempeño).

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