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Brexit, un Ejemplo de Islandización de la Economía Global
Martes, 07 Marzo 2017 01:56 1122 Visitas

Written by  Artículos Especiales

Hoy por hoy, en materia geográfica, el planeta se encuentra dividido por continentes y fronteras nacionales que demarcan los diferentes territorios. Sin embargo, también se está viendo cada vez más fragmentado en materia económica.

brexit 
 Fuente: Pixabay

La globalización es entendida como sinónimo de internacionalización, donde el fin último es llegar a una convergencia de las economías en función de los intereses de los ciudadanos, el desarrollo y crecimiento de los países, sustentado esto en la revolución tecnológica y en la toma de decisiones estratégicas y de inversión.

En este orden de ideas, se ha generado una contradicción entre lo global y lo fragmentado, que conducen a la heterogeneidad del mundo, especialmente de carácter económico, cultural y político. La islandización de una economía está directamente relacionado con el concepto “desglobalización”, donde cada país es independiente de otro y no le afectan las decisiones tomadas en otros lugares, por lo que se pone en riesgo la articulación de la economía como un mercado global.

Pese a que los países están sujetos a distintos tipos de economía, el mercado capitalista es hoy instantáneo y global. Por un lado, se encuentran los países desarrollados, que de cierta forma son centro de poder económico, y por otro, los países subdesarrollados, que se caracterizan por tenerbajos niveles de acumulación de capital, una economía poco diversificada y sobretodo altos niveles de pobreza.

Estos últimos entienden la internacionalización como una herramienta para el crecimiento y desarrollo económico. Para un país subdesarrollado “entrar” en la globalización debe adoptar formas flexibles de producción, estimular sus ventajas competitivas de manera que se atraiga la inversión extranjera, y no todos los países por su ubicación se encuentran en capacidad para competir en el mercado global.

La islandización, sin embargo, no implica retirarse de la economía mundial, sino más bien reestructurar el sistema económico de manera que se fortalezca la capacidad de la economía nacional.

Un claro ejemplo de esta fragmentación, es el Brexit. La primera ministra británica, Theresa May, luego de nueve meses del referéndum, prometió activar a finales de marzo el artículo 50 del Tratado de Lisboa, en el cual se dará inicio al proceso formal de dos años de duración para la retirada de Reino Unido de la Unión Europea, de manera que para 2019 las dos partes sean independientes.

La salida de la Unión Europea, que en un principio tenía como propósito unir al continente, se da principalmente por las crisis con las primas de riesgo con el Banco Mundial.

Lo que se está presentando no es sinónimo de homogenización del espacio, sino todo lo contrario, diferenciación y especialización, por lo que se tiende a desintegrar el mundo desde el punto de vista socioespacial y a acentuar las desigualdades socioeconómicas. Una de las consecuencias del Brexit, que se dará de manera soberana, es la incertidumbre comercial y migratoria, además de poner en duda la permanencia de otros países en la Unión Europea, como Francia, Alemania, Italia y Polonia. Con esta salida, la Unión comenzaría a fragmentarse, de esta forma la eurozona puede colapsar, arrastrando al mundo a una depresión económica.

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