El 2017 Tampoco Será el Año de la Infraestructura

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El 2017 Tampoco Será el Año de la Infraestructura
Martes, 28 Marzo 2017 04:09

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En los últimos años, Colombia se convirtió en un país altamente dependiente en lo económico de la producción petrolera. Tras la crisis vivida en los precios de los bienes energéticos, el gobierno volcó sus esfuerzos en mantener la dinámica económica del país a través de otro sector, identificando a la construcción de obras civiles en la actividad promisoria.

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 Fuente: Pixabay

El sector de la infraestructura, específicamente el segmento vial, se dimensiona como una actividad promisoria para el país debido a la dependencia unimodal (¿Por Qué Florece la Red Vial y No la Red Férrea?) en el transporte de carga y el atraso en vías de más de 30 años. De esta forma, se evidencia la necesidad de altos niveles de inversión para potenciar la competitividad internacional de Colombia.

El plan insignia del gobierno para materializar las inversiones en infraestructura ha sido el de las denominadas vías de cuarta generación – 4G, que consiste en la unión entre el sector público y privado (Asociación Público Privada – APP), en la que por medio de contratos de concesión se lleve a cabo la modernización de vías, divididas en tres olas, con una inversión que supera los 35 billones de pesos.

El impacto económico de los proyectos 4G se evidencia en el monto de las inversiones y en la manera como se ejecutan las APP, ya que el flujo de recursos se refleja en distintos frentes. Al ser una figura de APP, se involucra dinero de los concesionarios (equity) del gobierno y de los bancos para materializar el cierre financiero del proyecto y comenzar las obras. Por su parte, la ejecución de una obra 4G involucra un vehículo de propósito específico (SPV) constituido para la ejecución de la concesión y un epecista (EPC), que es quien construye las obras viales.

El megaproyecto vial, sumando las obras de iniciativa privada, asciende a los 64 billones de pesos, nivel que representa el 12% del PIB. Sin embargo, la expansión de la actividad ha presentado un marcado decrecimiento desde 2015, aplazando la promesa de “ser el año de la infraestructura”.

El 2015 no pudo ser el año de la infraestructura debido a las demoras en los cierres financieros de los proyectos 4G, en gran parte explicados por el cambio de tendencia del dólar, donde las factibilidades financieras se estimaron con una tasa de cambio de $2.000. En 2016, teniendo en cuenta las nuevas estimaciones, se comenzó a dar el cierre paulatino de los proyectos, pero coincidió con la posesión de los nuevos gobiernos municipales y departamentales, lo que implicó menores niveles de ejecución y licitaciones (Desempeño y Riesgos Construcción de Obras Civiles: Las Dudas de su Futuro Promisorio), y nuevamente la promesa del año de la infraestructura aplazada.

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Fuente: ANI, Construcción Sectorial.co

Por su parte, 2017 tampoco será el año de la infraestructura. Si bien ya pasó la etapa de transición de los gobiernos municipales y regionales, y los cálculos financieros sobre los proyectos 4G generan una TIR (tasa de rentabilidad del proyecto) entre el 11% y 15%, existe un temor generalizado por parte de los diferentes actores que apoyan al sector en mantener su apuesta, situación explicada recientemente por el escándalo de corrupción de la constructora Norberto Odebrecht (¿Qué Está Pasando con la Infraestructura en América Latina?) que ha implicado un incremento en el riesgo, un deterioro de la imagen del país y ha conducido a proyectos de gran magnitud a un estado de incertidumbre sobre su materialización.

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