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Sin Industria: a Merced del Mercado Mundial
Lunes, 25 Septiembre 2017 04:55 2126 Visitas

Written by  Artículos Especiales

La producción de nuevas ideas e innovaciones se concentra en un pequeño número de países desarrollados. Para los países alejados de la frontera tecnológica mundial, la adopción eficiente de las tecnologías existentes es una forma importante de cerrar la brecha de ingresos y mantener el crecimiento y el desarrollo económico.

La mayor parte de las transacciones en el mundo se realizan con dólares americanos. No obstante, el único país del mundo que puede emitir american dollars es Estados Unidos; los demás, para poder comprar bienes provenientes de otro país, deben conseguir esta moneda, ya sea vendiendo bienes y servicios a extranjeros o pidiendo préstamos denominados en la moneda verde.

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 Fuente: Pixabay

En Colombia las importaciones son mayores que las exportaciones, por lo que el déficit debe ser compensado con inversión del exterior o con endeudamiento en dólares para financiar las compras externas. Para el país esto representa un problema, ya que los pocos productos que ofrece al mercado mundial son petróleo y sus derivados, café y otros productos agrícolas y manufacturas ligeras de bajo precio y muy vulnerables a los cambios en los mercados internacionales. A pesar del poco valor de nuestras exportaciones, el país necesita importar bienes esenciales para nuestra economía.

Sin importar los esfuerzos de gobierno y el sector privado, las exportaciones de estos bienes son mal remuneradas y sus precios altamente dependientes del mercado mundial. Con el aumento de la oferta mundial del petróleo en 2014 el peso perdió más o menos la mitad de su valor, empobreciéndonos en dólares, y el gobierno vio esfumarse una quinta parte de sus ingresos.

Así que podemos vender petróleo, café y textiles, actividades honestas y decentes, y aun así estar siempre al borde de la pobreza. Al mismo tiempo, cuando tratamos de producir mercancías de mayor valor agregado, como bienes industriales, regulaciones internacionales, tratados de libre comercio redactados para favorecer a las naciones ricas y prácticas comerciales desleales nos impiden salir adelante.

No obstante, las barreras externas, el principal obstáculo para la industrialización del país ha sido la falta de un proyecto de sociedad para dar el paso a la producción de bienes más sofisticados.

Aunque la mayor parte de las naciones ricas se industrializaron con una mezcla de libre mercado, intervención estatal, subsidios y proteccionismo, bajo el actual sistema de política económica se espera que naciones como Colombia lo hagan sin utilizar ninguna de estas herramientas. Pero la historia es clara: los tigres asiáticos se industrializaron por la acción del sector público, lo cual exigió un proyecto de nación (“política industrial”) que involucró a gobierno, sector privado y academia.

Es imperiosa la necesidad de industrializar a Colombia. Puede que en el corto plazo sea mejor traer todo de China, porque así rinde más el dinero, pero si no producimos bienes con mayor valor agregado los aumentos de los salarios serán insuficientes, el nivel de vida no crecerá al ritmo que necesita la población y estaremos a merced del mercado mundial. Si el precio de alguna otra de nuestras mercancías de exportación vuelve a caer, podemos empobrecernos en dólares al punto de no poder importar medicinas, equipos, máquinas y materiales como acero y aluminio, todos ellos esenciales para satisfacer unas condiciones mínimas de calidad de vida.

El país debe aceptar la importancia de este proyecto. Su urgencia debe ser elevada a los más altos debates de la política nacional. Sin oportunismos ni altanería (tan de moda por el populismo económico en auge en Estados Unidos y Reino Unido), la política comercial colombiana debe orientarse a tal objetivo. La colaboración entre el estado y el sector privado debe ser fluida y permanente.

Existen casos exitosos de industrialización en los cuales Colombia puede inspirarse para redactar un proyecto inteligente y realista, que no sea permisivo con las empresas, pero que les dé las ayudas y los incentivos correctos para crecer y ser competitivos.

Entonces, ¿qué es exactamente lo que el país debe hacer para lograr la tan anhelada industrialización? Los autores abordaremos esta cuestión en las próximas entregas.

Daniel Palacio Peña
Docente economista de la universidad EAFIT y master en economía del sector público de la Universidad Panthéon-Assas de París.
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“Más que en modelos ideológicos, nuestras decisiones deben reposar en un análisis concienzudo de los límites de la acción del mercado y del estado”

Daniel Velásquez Gaviria
Economista y master en finanzas.
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“Transmitiendo la teoría económica en un idioma fácil”

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