La empresa ítalo-española Poligrow prevé completar 15.000 hectáreas sembradas en el municipio Mapiripán en Meta, uno de los más perjudicados con el conflicto armado en Colombia, por ello, este proyecto representa un cambio tanto a nivel social como de transformación económica de la región. Mapiripán tiene una extensión de 11.400 kilómetros cuadrados, siendo el tercer municipio más grande del país y el 80% de su economía depende del cultivo de palma.

Aceite de PalmaAl cierre de 2017, el sector de las grasas y los aceites animales y vegetales presentó un incremento del 3,7% respecto al 2016, un desempeño considerable teniendo en cuenta la difícil situación económica. Sin embargo, aunque a inicios de 2018 la economía nacional mostró una leve recuperación, el PIB del sector registró una caída del 15,6% en comparación con el primer trimestre del año anterior.

Gracias a un grupo de científicos de Colombia y Suiza, se logró modelar un mapa que permite identificar las zonas colombianas de producción de palma de aceite con bajos impactos en la biodiversidad. Generalmente el cultivo de esta planta se asocia a la destrucción de bosques, emisión de CO2 y pérdida de fauna.

Martes, 05 Junio 2018 11:54

42% Creció el Sector Palmicultor en el 2017

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Actualmente hay en el país 500.000 hectáreas de palma sembradas, sin embargo, según el mapa productivo de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria, Upra, el potencial de hectáreas disponible se ubica en 25 millones, lo que deja ver el futuro prometedor que puede tener este cultivo en el país.

La comunidad de indígenas Sikuani cuyo resguardo se encuentra en Mapiripán, Meta, mostraron su inconformismo frente a la siembra de 818,97 hectáreas de palma de aceite por parte de la empresa Poligrow. Varias organizaciones sociales apoyan a la población afirmando que la empresa genera altos niveles de afectación al medio ambiente por el requerimiento de grandes cantidades de agua para su desarrollo y a las comunidades indígenas. Expertos dicen que “estos cultivos podrían generar sequías que terminan por afectar la vida de diferentes especies de animales y las fuentes hídricas subterráneas”.

En vista de la alta presencia de la enfermedad de pudrición del cogollo en el Magdalena, ya son 2 mil las hectáreas afectadas, de un total de 60 mil, es decir, el 3,3% de la siembra. Según afirma Luis Humberto Martínez Lacouture, gerente del Instituto Colombiano Agropecuario - ICA, la única forma de contrarrestar este efecto es intensificar la vigilancia y prevención de las palmas enfermas de manera que no contagien a las demás.

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