El pasado lunes, la comisión primera del Senado aprobó el Proyecto de Acto Legislativo del Sistema General de Regalías (SGR) que tiene como fin asignar recursos para financiar la implementación del acuerdo de paz, lo cual tiene como proyecto fundamental la construcción de vías terciarias.

Con la actual campaña de mejora competitiva en infraestructura, el gobierno nacional y los locales se encuentran desesperados por encontrar recursos, muchos de ellos desaparecidos por la mano de corruptos que nadan en el mar putrefacto en el que se ha convertido la burocracia colombiana. En esa búsqueda de recursos, aparecen los aeropuertos con tarifas administrativas adicionales, de los cuales ya hay cuatro en el país.

Producto del aumento de las lluvias presentadas en el país, especialmente las que se pronostican se generan a partir de esta semana, se encendieron las alarmas en varias zonas del país y se ha dado a la tarea de reforzar la infraestructura por medio de nuevas inversiones que ataquen las posibles crecientes y deslizamientos.

Aunque los hechos de corrupción se han disparado exponencialmente y han afectado a casi todos los sectores de la economía, incluido el de las obras civiles, y aunque las fuertes lluvias de los últimos meses han obstaculizado el desarrollo de las actividades, la transformación de las vías, puertos y aeropuertos en el país sigue su curso.

Este viernes fueron presentadas en audiencia pública ante la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) tres ofertas económicas para el proyecto de Tercera Ola 4G Cúcuta – Pamplona, las cuales, según el presidente de la entidad, Luis Fernando Andrade, superan los $1,5 billones.

ferreo optCon el Plan Maestro de Transporte Intermodal, PMTI, el cual ha sido uno de los puntos estratégicos del gobierno del presidente Juan Manuel Santos, se pensó que las líneas férreas, uno de los medios de transporte más económicos en el mundo, al fin tomaría impulso. La realidad es que a la fecha, la red férrea es de las líneas que menos avanza, en contraste con las vías, que son las más adelantadas. Lo particular del asunto es que no se trata de un hecho reciente: al revisar la historia después del inicio del siglo XX, se descubre que los intereses particulares empezaron a primar sobre los públicos y desde entonces quedó condenado el transporte ferroviario.